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la situación de la filosofía en la globalización

la situación de la filosofía en la globalización

El siglo XXI comenzaba con la definitiva muerte del llamado comunismo real aunque quedaba China y en ese nuevo orden mundial que surgía de las cenizas de la Guerra Fría la filosofía sólo parecía capaz de una aberración racional y mediocre conocida como posmodernismo

El modelo político y económco ahora dominante no parece necesitar de la filosofía sino de unas buenos cimientos basados en la técnica aplicada ala producción industrial y por otra parte cientos de gestores  de las empresas : abogados , vendedores estrategas y un Estado que las apoye en su expansión por la Tierra entera 

Se observa cómo nadie se opcupa de analizar los fenómenos sino simplemente de aprovechar toda la información disponible para aumentar el peso del poder tanto polítco como económico de las grandes corperaciones japonesas , norteamericanas o alemanas fracesas , europeas , por simplificar ,

sin embargo en el terreno d ela filosofía podemos comporibar que aún a pesar de la decadencia derivada del posmodernismo a la anglo o a la francesa o acaso ala italiana o a la española, hay entre toda esa basura filosófica algo que merece la pena seguir con mucha atención ya que supone ami juicio una alternativa a esa basura .

Se trata del materialsimo filosófico cuya propuesta deriva del modelo académico platónico de entender la activiad de la filosofía en el presente y en la página del proyecto de Filosofía en Español y en la de la Fundación Gustavo Bueno podemos encontrar los referentes necesarios para apoyarnos en la actividad analítica materialsita que enfrente a esa decadente filosofía que parece no salir de ese pozo sin fondo donde se halla metida desde hace ya más de 25 años en su deriva idealista más abyecta desde el punto d evista racionalista, el posmodernismo en todas sus vertientes

 

 

El pensamiento ALICIA Y EL PRESIDENTE TRILERO ...ZAPATERO

 

Acaba de publicarse en España el libro del filósofo Gustavo Bueno titulado  Zapatero y el pensamiento Alicia

Ponemos un enlace en el que se presenta el libro y se aportan entrevistas a su autor, reseñas y otros textos donde se hace relación con los temas tratados en dicho libro

http://www.fgbueno.es/gbm/gb2006pa.htm

y PARA FACILITAR SU LECTURA PEGAMOS SU CONTENIDO AQUÍ:

 
Fundación Gustavo BuenoTemas de Hoy

Gustavo Bueno / Zapatero y el Pensamiento Alicia Gustavo Bueno
Zapatero y el Pensamiento Alicia
Un presidente en el País de las Maravillas
Temas de Hoy, Madrid 2006
157×235 mm, 367 páginas, ISBN 84-8460-600-7
Primera edición: octubre 2006 [en las librerías el 10 de octubre]
 
Para el filósofo Gustavo Bueno, lo sucedido en los últimos años de Gobierno socialista constituye un ejemplo manifiesto de que tanto José Luis Rodríguez Zapatero como gran parte de los miembros de su partido conciben un mundo más propio de la ensoñación infantil, que guarda evidentes paralelismos con el de los espejos o con el País de las Maravillas en los que se aventuraba de cuando en cuando la Alicia de Lewis Carroll. Este pensamiento acrítico y que sobrepasa con mucho los límites de la utopía es capaz de llamar personas humanas a los simios; progenitores A y B a los miembros de las parejas homosexuales a los que se les ha concecido un niño en adopción; o fascistas a quienes vencieron en la Guerra Civil española; de equivocar el alcance del término solidaridad –que puede aplicarse también al comportamiento de una banda de ladrones o terroristas–; y de plantear una Alianza de Civilizaciones sin delimitar antes lo que son éstas, encubriendo así los problemas reales de la gente bajo una nebulosa fantasiosa y carente de contenido.
En su nueva obra, Zapatero y el pensamiento Alicia, el profesor Bueno escoge estos y algunos otros ejemplos de decisiones o pensamientos políticos –«pensamientos Alicia»– barajados recientemente por el presidente y su partido –que actúan siempre «con una sonrisa permanente», con una «actitud optimista y angelical»–, para, con la contundencia a la que nos tiene acostumbrados, demolerlos, despojándolos de retórica y evidenciando un simplismo que él considera «sistemático» y muy preocupante, pues bien puede «transformarse en pensamientos falsos, hipócritas y de mala fe».

Noticias, reseñas, críticas y comentarios sobre este libro

Varios sobre el libro de Gustavo Bueno, Zapatero y el Pensamiento Alicia
Prepublicación de «Zapatero y el Pensamiento Alicia», La Razón, 8 octubre 2006
Bueno, Zapatero y Alicia, Andrés Suárez, El Comercio, 11 octubre 2006
Bueno: «La inteligencia de Zapatero es la inteligencia del tahúr, del trilero», EC, 12 octubre 2006
Los socialistas asturianos cargan contra Bueno, J. A. G., El Comercio, 13 octubre 2006
Bueno: «ZP necesita un microscopio para ver que la realidad es muy compleja», J. Neira, 13 oct
Zapatero en el país de las maravillas, Oviedo Diario, 14 octubre 2006
• Javier Morán, Pensamiento Alicia, La Nueva España, 14 octubre 2006
Bueno: «La filosofía de ZP es pánfila», La Voz de Asturias, 15 octubre 2006
La presentación de Zapatero y el Pensamiento Alicia, 18 octubre 2006
En Protagonistas con Luis del Olmo, Punto Radio, 19 octubre 2006 9:05 · audio 14:21 wma · mp3
• Santiago Abascal, Zapatero, el Simple, Libertad Digital, 19 octubre 2006
«El pensamiento de Zapatero es simplista. Todo son sonrisas», Periodista Digital, 20 octubre

 


Algunas referencias, anteriores a este libro, sobre el Pensamiento Alicia

• Bueno, «'Pensamiento Alicia' (sobre la 'Alianza de las Civilizaciones')», El Catoblepas, nov 2005
• Ismael Carvallo, «El 'Pensamiento Viridiana'», El Catoblepas, noviembre 2005
Bueno: «Zapatero tiene el 'pensamiento Alicia'», El Comercio, 25 enero 2006
• Iñigo Ongay, «Alicia en el planeta de los simios», El Catoblepas, mayo 2006


 
Índice del libro Zapatero y el Pensamiento Alicia

Introducción. Definición del Pensamiento Alicia

  • Pensamiento utópico y Pensamiento Alicia
  • El «pensamiento» de los socialistas españoles, tras el 11-M, como Pensamiento Alicia
  • El Pensamiento Alicia es simplista, pero no todo simplismo es Pensamiento Alicia
  • El simplismo Alicia se manifiesta en campos muy diversos
  • Plan de este libro

Capítulo 1. Sobre la Alianza de las Civilizaciones piensa Alicia: «La Alianza de las Civilizaciones es el primer paso obligado para alcanzar la Paz universal.»

  • I. Paráfrasis
  • II. Análisis
  • «Pensamiento subjetivo» como actividad formal de los sujetos personales
  • «Pensamiento objetivo» como materia pensada
  • Pensamientos objetivos denominados en función del sujeto que los pensó
  • Pensamientos utópicos y Pensamientos Alicia
  • El proyecto Alianza de las Civilizaciones como ejemplo genuino de Pensamiento Alicia
  • El Pensamiento Zapatero de la «Alianza de las Civilizaciones» tiene, como el humo, gran capacidad expansiva
  • III. Crítica
  • «Civilización» y «Civilizaciones»
  • La unicidad de la Civilización y la unicidad del Mundo, de Dios y del Hombre como persona
  • Es disparatado pensar una «Alianza» entre Civilizaciones múltiples
  • La «Alianza de Civilizaciones» es un contrasentido formal
  • La «Alianza de Civilizaciones» es un absurdo en el terreno material
  • Ni las civilizaciones ni las culturas son «esferas sustantivas», sino sistemas dinámicos de instituciones
  • Bajo el término «Alianza» hay que entender otras cosas
  • La «Alianza de Civilizaciones» como pensamiento oscurantista y confusionario
  • Final

Capítulo 2. Sobre la mujer piensa Alicia: «Como mujer, no tengo patria. Mi patria es el Mundo.»

  • I. Paráfrasis
  • II. Análisis
  • Modo de hablar en primera persona y en tercera persona
  • Este enunciado Alicia consta de tres proposiciones
  • El concepto clase «mujer» y su ecualización con el concepto clase «varón»
  • El «Género mujer» y el «Género varón»
  • Las clases «mujer» y «varón» desde una perspectiva atributiva
  • Significados diversos de las tres proposiciones de Alicia, según el tipo de clase elegida
  • III. Crítica
  • Final

Capítulo 3. Sobre el diálogo piensa Alicia: «Hablando se entiende la gente.»

  • I. Paráfrasis
  • II. Análisis
  • «Hablando se entiende la gente», como proposición descriptiva y como proposición normativa
  • Términos, operaciones, relaciones: gente, hablar, entenderse
  • Gente, como conjunto de términos
  • Hablar, como operación
  • Entenderse, como relación
  • III. Crítica
  • El aforismo «hablando se entiende la gente» como parte de un «sistema de aforismos»
  • El sistema de aforismos implicados
  • El aforismo (1) como una versión dialéctica del aforismo (8)
  • El aforismo (2), «la gente se entiende si habla»
  • El aforismo (3), «callando se entiende la gente»
  • El aforismo (4), «hablando no se entiende la gente»
  • «Hablando se entiende la gente» como aforismo imprudente
  • Por qué el Rey utilizó el aforismo «hablando se entiende la gente»
  • Final

Capítulo 4. Sobre Franco y el franquismo piensa Alicia: «Franco se alzó el 18 de julio de 1936 contra la República, que se había constituido como la primera democracia parlamentaria en España en las elecciones de abril de 1931. Tras una guerra cruel Franco logró destruirla gracias a la ayuda de las potencias fascistas europeas. Con su alzamiento, Franco detuvo en España el curso de la línea de progreso democrático al que la República había logrado incorporarla, y retrotrajo a España a la época medieval (inquisición, tortura, terrorismo de Estado...). Los cuarenta años de Franco representan para la historia de España y, por supuesto, de Europa y del mundo, un tenebroso paréntesis, comparable al que Hitler abrió para Alemania (y para Europa y para el mundo). La luz que la democracia del presente ha logrado recuperar es un reflejo de la luz que la Segunda República comenzó a alumbrar hace setenta y cinco años. Esa luz llega a nosotros tras el paréntesis de los cuarenta años de franquismo. Conviene que mantengamos en todo caso fresca la memoria histórica, tanto de aquella época luminosa de la República como de la oscura época franquista que la siguió, a fin de que las nuevas generaciones puedan apreciar la grandeza de nuestra democracia, que en 1978 logró aplastar definitivamente a la dictadura franquista.»

  • I. Paráfrasis
  • II. Análisis
  • La República de 1931 no fue una Caperucita Roja que llevaba alimentos a su abuelita España
  • El lobo no se tragó a España
  • El «franquismo» no es una realidad homogénea y continua
  • III. Crítica
  • «Juicios de hecho» y «juicios de valor»
  • El simplismo de la disyuntiva franquismo (fascismo) y antifranquismo (antifascismo)
  • Partidismo y parcialismo
  • Del parcialismo maniqueo al parcialismo plural
  • Intento de desbordar el parcialismo mediante un partidismo total negativo
  • Las «democracias occidentales» ¿ayudaron a Franco?
  • Política de palo y zanahoria, pero al revés
  • Dialéctica de clases y dialéctica de Estados
  • Final

Capítulo 5. Sobre los derechos de los simios piensa Alicia: «Como los simios actuales (chimpancés, gibones, gorilas, orangutanes, bonobos) son parientes muy cercanos a nosotros, a las personas humanas, y como según va descubriendo día a día la investigación científica, genética y etológica es cada vez mayor el número de relaciones de semejanza o igualdad entre ellos (los simios) y nosotros (las personas humanas), parece obligado extender a los simios los derechos que atribuimos a las personas humanas. Sólo de este modo, guiados por el avance de la ciencia moderna, podremos comenzar a reparar la injusticia, el horror o el ensañamiento que suelen estar implicados en el trato discriminatorio que es costumbre dar a nuestros primos hermanos, como si fueran bestias estúpidas o autómatas que pudieran ser descuartizados en vivisecciones pseudocientíficas, sea para extraer de ellos órganos para implantar en los hombres, o que puedan ser vejados, enjaulados, torturados, humillados o exterminados en el circo, en el zoo o en el ring, para entretener nuestro aburrimiento.»

  • I. Paráfrasis
  • Contra los autómatas cartesianos
  • Darwin «pone en marcha» los cuadros del tablero de Linneo
  • El darwinismo paleontológico y la revolución etológica y genómica
  • Los antepasados del hombre ya no existen; pero sí sus primos hermanos
  • II. Análisis
  • Igualdad fuerte, igualdad débil
  • Las relaciones de igualdad o semejanza entre simios, hombres y personas carecen de sentido si no se dan los parámetros
  • Seres humanos y personas humanas: hombres y personas
  • Conceptos autotéticos y conceptos alotéticos
  • «Hombre» como concepto autotético; «Personas humana» como concepto alotético
  • Sobre las diferencias entre simios, hombres y personas
  • Sobre las «razas humanas»
  • La relación de «dominación»
  • Esbozo de una doctrina transformista del hombre en persona humana
  • La persona humana no es un concepto unívoco, sino análogo
  • La persona humana no es definible positivamente por atributos autotéticos; requiere atributos alotéticos
  • Las personas forman una clase oblicua, que no es unívoca
  • La persona humana como familia de instituciones análogas, a veces enfrentadas entre sí
  • III. Crítica
  • Final

Capítulo 6. Sobre la solidaridad piensa Alicia: «El principio de Solidaridad –que podría expresarse en este precepto: ‘Debéis ser solidarios’– es la norma ética más segura que los hombres hayan podido llegar a formularse como guía en su marcha por los caminos que conducen a una paz universal y duradera.»

  • I. Paráfrasis
  • II. Análisis
  • Solidaridad personal y solidaridad impersonal
  • Solidaridad definida y solidaridad indefinida
  • La solidaridad entre los hombres y las personas humanas
  • Cuatro situaciones de solidaridad humana
  • Dos modalidades de la solidaridad definida
  • Las solidaridades simples como aspectos abstractos de solidaridades complejas
  • Las solidaridades armónicas (amistosas) implican siempre algún tipo de antagonismo
  • Solidaridades indefinidas
  • La solidaridad originaria
  • Evolución de la idea de solidaridad a partir de su sentido «moderno»
  • La solidaridad, en sentido moderno, deriva de otras acepciones previas, sobre todo jurídicas
  • El sentido moderno de la solidaridad es el de la solidaridad indefinida
  • La idea de solidaridad de Leroux, ¿se fundamenta en un humanismo absoluto?
  • Solidaridad y fraternidad
  • De la «solidaridad cósmica» a la «solidaridad sociológica»
  • «Solidaridad mecánica» y «solidaridad orgánica»
  • Otras fundamentaciones de la solidaridad: solidaridad individualista y solidaridad jurídico-socialista
  • La fundamentación política de la solidaridad
  • III. Crítica
  • La solidaridad Alicia es una solidaridad formal
  • La solidaridad se enfrenta muchas veces a los valores éticos
  • Valores éticos, morales y políticos enfrentados a la solidaridad
  • La solidaridad enfrentada a la solidaridad
  • El principio formal de solidaridad encubre los fundamentos de la conducta
  • El principio formal de solidaridad como principio confusionario
  • Final

Capítulo 7. Sobre la memoria histórica piensa Alicia: «Una sociedad sin historia es una sociedad condenada a repetirla, es decir, por tanto, a repetir los errores (y los crímenes) del pasado. Por ello, cuando hablamos de España, es necesario recuperar y mantener la memoria histórica y muy particularmente la memoria histórica de la Guerra Civil española y de la dictadura franquista si no queremos repetir sus horrores.»

  • I. Paráfrasis
  • II. Análisis
  • La Historia objetiva se mantiene en un plano distinto de aquel en el que actúa la «memoria histórica»
  • La Historia obra del Entendimiento (como capacidad de juzgar) y de la Razón, no de la Memoria ni de la Imaginación
  • Memorias individuales que no pueden ser eliminadas del tejido de la Historia objetiva
  • Los futuribles
  • Sobre la «responsabilidad» en Historia
  • III. Crítica
  • La llamada memoria histórica no puede considerarse activada por la «curiosidad hacia el pretérito»
  • ¿Por qué los enfrentamientos partidistas del presente estimulan la llamada «memoria histórica»?
  • Una ilustración del modo como el parcialismo partidista puede actuar como estímulo de la memoria histórica
  • Final

Capítulo 8. Sobre el pluralismo cultural piensa Alicia: «La pluralidad de culturas (de ‘esferas culturales’, acaso de ‘civilizaciones’) es un hecho incontestable. Pero constituiría un absurdo ejercicio de etnocentrismo cultural cualquier proyecto político que, inspirándose en el principio de jerarquía y desigualdad entre las culturas, rayano con el racismo, se orientase hacia la hegemonía de una cultura dada (por ejemplo la ‘cultura o civilización occidental’) sobre todas las demás. La única política posible habrá de inspirarse en el reconocimiento de la igualdad de todas las culturas, y en el respeto mutuo entre ellas, ya sea en la forma de separación o de coexistencia pasiva (‘iguales pero separados’), ya sea preferentemente en la forma de cooperación o coexistencia activa y armónica, de acuerdo con el proyecto de la Alianza de las Civilizaciones.»

  • I. Paráfrasis
  • II. Análisis
  • La Idea de las «esferas culturales»
  • La Idea de las «esferas culturales» está en la base de la disyuntiva entre el etnocentrismo, el relativismo y el pluralismo cultural
  • Alcance de cada una de las tres opciones disyuntivas
  • III. Crítica
  • Contra la sustancialización de las «esferas culturales»
  • Contra la sustancialización de los componentes de las «esferas culturales»
  • Final

Capítulo 9. Sobre España y la Nación española piensa Alicia: «No veo por qué hay que hacer tanto ruido en el momento de debatir la reforma de los Estatutos de las Comunidades Autónomas sobre la cuestión de si España es o no es una Nación (o una nacionalidad, o una realidad nacional), o si son o no son naciones (o nacionalidades, o realidades nacionales) Andalucía, Comunidad Valenciana, Cataluña, País Vasco, Galicia, Aragón, etc. Pues España, Andalucía, Comunidad Valenciana, etc., son lo que son; por tanto, llamarlas Naciones, nacionalidades o realidades nacionales es sólo cuestión de palabras (‘cuestiones semánticas’) o de sentimientos (‘de sensibilidades’). Cada cual que las llame como quiera y las sienta como lo mande su sensibilidad. Lo único que hace falta es que haya paz, que nos respetemos unos a otros democráticamente nuestras palabras y nuestros sentimientos, y Dios dirá

  • I. Paráfrasis
  • II. Análisis
  • Diferencia de conceptos, no sólo de palabras
  • Nación en sentido étnico-cultura y Nación en sentido político
  • El término «nación» es un universal que se despliega en tres géneros diferentes
  • Nación en sentido biológico, o de primer género
  • Nación en sentido étnico cultural, o de segundo género
  • La nación histórica, como especie del segundo género, no es aún Nación política (o de tercer género)
  • La Nación en sentido político, o de tercer género
  • La nación fraccionaria, segunda especie del tercer género de Nación, o Nación política
  • Involucración de los diversos géneros y especies de nación
  • Los términos «nacionalidad» y «realidad nacional» dependen de la Nación como la sonrisa del gato depende del gato
  • El dilema aplicado a la España de las Autonomías
  • Si España es una Nación política (del tercer género) las «nacionalidades autonómicas» sólo podrán ser naciones del segundo género
  • Si las nacionalidades (o realidades nacionales) son Naciones políticas, España no podrá ser Nación del tercer género, sino, a lo sumo, de segundo género
  • III. Crítica
  • Final

Capítulo 10. Sobre la democracia piensa Alicia: «La transformación de las sociedades despóticas en sociedades democráticas ha permitido a los hombres alcanzar la libertad y la igualdad como personas, sujetos de derechos civiles y políticos. En consecuencia, la condición de demócrata habrá de asumirse como título de legítimo orgullo por cualquier hombre consciente de que la fuente de su dignidad como persona humana, mana precisamente de la sociedad democrática de la que forma parte. Sólo con la democracia cada hombre podrá relacionarse de mil maneras con los demás, cambiando de discursos y de pases cuando haga falta. No olvidemos nunca que la esencia de la democracia es la cintura.»

  • I. Paráfrasis
  • II. Análisis
  • Democracia ideal y democracia realmente existente; democracia formal y democracia material
  • No sólo hay diversas formas de democracia real; también hay diversos tipos de democracia ideal
  • Democracia formal en el plano específico político y en el plano genérico
  • Democracia procedimental como democracia formal genérica
  • Democracia formal específica
  • No son «déficits» de la democracia las condiciones necesarias para su existencia
  • La materia de la democracia no se agrega a una forma previamente dada, sino que es la forma democrática la que brota de la materia
  • El punto de partida es la materia de la democracia, no su forma ideal
  • La libertad objetiva como materia de la democracia política
  • La materia de la sociedad democrática es la sociedad de mercado pletórico, y de ella brota la libertad objetiva
  • Conexión entre mercado pletórico y la libertad objetiva
  • La libertad es un proceso social, no sólo individual
  • El sufragio universal
  • III. Crítica
  • La democracia supone la libertad-de... respecto del régimen autocrático
  • La libertad positiva (libertad-para) y la democracia
  • Límites estructurales de la libertad positiva del elector democrático
  • La democracia y la igualdad.Tributación y confiscación
  • Final

Capítulo 11. Sobre el humanismo piensa Alicia: «El humanismo es la única ideología decente que puede tomarse como fundamento para ordenar la convivencia humana en el mundo globalizado del siglo XXI.»

  • I. Paráfrasis
  • Todos los «valores decentes» proceden del hombre y terminan desembocando en él
  • Humanismo y pacifismo
  • El pacifismo como «falsa conciencia»
  • II. Análisis
  • «El hombre es la medida de todas las cosas»
  • Humanismo y personalismo
  • III. Crítica
  • El «hombre» no es una unidad originaria de medida de todas las cosas
  • El círculo vicioso del humanismo: definir el humanismo por el hombre y el hombre por el humanismo
  • Diferentes modelos de humanismo y de hombre
  • Educación humanística
  • Educación, ¿para qué?
  • Educación cívica como humanismo
  • En qué condiciones la educación en la cultura de un pueblo puede considerarse educación humanística
  • Humanismo como pacifismo, como abolicionismo, como democratismo
  • Crítica a dos panfletos humanísticos
  • El «ideal de la Humanidad»
  • Crítica del Manifiesto humanista 2000
  • Final

Final. El «Pensamiento Alicia» se vuelve pensamiento de mala fe

Bibliografía

Índice onomástico

 


Fundación Gustavo Bueno
www.fgbueno.es

Mahoma y el ataque fánático del Islam contra Europa y la Libertad y la Razón

Mahoma y el ataque fánático del Islam contra Europa y la Libertad y la Razón

Mahoma en Europa y sus caricaturas

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Los medios occidentales han dedicado las dos últimas semanas( aproximadamente ) a comentar el asunto de un diario danés Jyllands-Posten de la ciudad de Aarhus, el cual publicara en noviembre del 2005 unas viñetas sobre el profeta de los musulmanes, Mahoma. La reacción de miles de musulmanes quemando banderas danesas y luego de otros Estados de Europa y de Estados Unidos de Norteamérica es asunto de interés

El artículo de Gustavo Bueno, filósofo español, en la revista de internet El Catoblpas nos parece digno de lectura para tratar de comprenader el fenómeno de estas manifestaciones anti europeas y anti occidentales( anti Israel y EEUU) 

El Catoblepas, número 48, febrero 2006

El Catoblepasnúmero 48 • febrero 2006 • página 2

Rasguños

Sobre el «respeto» a Mahoma y al Islamismo,
y sobre la «condena moral» de las caricaturas

Gustavo Bueno

Se tratan algunas cuestiones de carácter teológico y estético
suscitadas por los dibujos en torno a Mahoma

Representación de Mahoma en el siglo XVII (en Alexander Ross, Pansebeia, or a View of all Religions in the world, Londres 1653) cuando todavía Lepanto mantenía frenada la Yihad

1

Desde un punto de vista práctico, acaso pueda decirse que la publicación de las llamadas «caricaturas de Mahoma» puede servir a «Occidente» para desvelarle el alcance que tiene hoy el resentimiento del mundo islámico contra ese mismo Occidente, y cómo está sirviendo también a los propios musulmanes para aflorar o consolidar unas vinculaciones entre las diferentes partes de la Umma que antes no existían. No es que no preexistiera una conciencia difusa de estos vínculos; lo que ocurre es que esta conciencia difusa puede estar transformándose en un tejido objetivo de unidad frente a Occidente, a partir de la traducción de tan abundantes e intensas protestas musulmanas por los canales de televisión y por los medios durante varias semanas. También es verdad que esta movilización «universal» del Islam contra Occidente, que, a su juicio se ha reído de sus valores más preciados, puede moldear también un cauce de prudencia en amplios sectores del Islam, político y económico, más directamente vinculados a la explotación de esa «bendición de Alá» que llamamos petróleo. Pues los políticos musulmanes, incluso aquellos que se apresuran a producir energías alternativas, saben que dependen económicamente de Occidente, saben que él fue quien pudo extraer el petróleo de los yacimientos que ellos ocupaban de modo ignorante, y de meterlo, tras refinarlo, en millones de barriles y transportarlo a esas «tierras irredentas» en donde el número de inmigrantes musulmanes aumenta cada día, sin perder la fidelidad al Islam.

2

En cualquier caso no nos parece que las oleadas de protestas que en muchos países mahometanos se han producido a raíz de la publicación de las famosas «caricaturas de Mahoma» puedan ser explicadas como una reacción espontánea de los creyentes musulmanes indignados ante un ataque gratuito e intolerable a su fe más profunda. Y no puede ser explicado así –y en este punto los «analistas occidentales» han alcanzado amplio consenso– porque la inmensa mayoría de los manifestantes no vieron ni podrían haber visto estas caricaturas, y no solo porque su religión se lo prohíbe, sino porque los medios de comunicación no dan para más entre analfabetos. Han tenido que esperar a que otros correligionarios, o acaso aliados, informasen a los cuatro meses de su publicación en el Jyllands-Posten de Copenhague.

Este intervalo es significativo, no es un «detalle oligofrénico». Si la reacción se hubiera producido en octubre, es decir, en el tiempo preciso para que los imanes daneses hubieran transmitido la noticia de la blasfemia a sus colegas asiáticos o africanos, y a través de ellos a los pueblos islamizados, se entendería por qué se habría producido en tal fecha, en caliente, semejante reacción. Pero sabiendo que el pueblo musulmán, la Umma, no se enteró durante meses, la pregunta obligada es esta: ¿por qué enteraron al pueblo musulmán en enero de 2006? Damos por supuesto que los dirigentes del Islam más activo (el Irak de Al-Qaeda, por ejemplo) ya conocieron las caricaturas al publicarse; sabemos también que en diciembre de 2005 se reunieron en La Meca los 57 dirigentes de una Conferencia Islámica, y allí acordaron sin duda organizar las protestas. Pero, ¿por qué esperar a febrero para mover a los pueblos musulmanes, contando, eso sí, con la disposición resentida de estos pueblos a exaltarse? En modo alguno cabe pensar que las reacciones fueron impuestas por ulemas o imanes, cuyas palabras incendiarias poco podrían haber hecho si no actuasen sobre una población inflamable.

Cabe bosquejar diversas respuestas, que van desde la victoria de Hamas en Palestina, hasta la política de desarrollo de la energía nuclear en Irán. Tanto Palestina como Irán mantienen una clara actitud beligerante, de yihad, contra Occidente (Israel, EEUU, Europa). La fecha elegida para garantizar el éxito de las reacciones podría ser una fecha estratégica, que respaldase la actitud de los beligerantes y de aviso a los «cafres», una ocasión de cerrar filas contra los enemigos del Islam. Según esto, los pueblos islámicos estarían reaccionando, por tanto, no ya contra el contenido irónico o insultante de unas viñetas, sino contra los occidentales, judíos o cristianos, que las publican o reproducen.

3

Ahora bien: ni siquiera es fácil explicar por qué el «pueblo musulmán» considera insultantes, menos aún, irónicas, a las caricaturas, fuera aparte de lo que tienen de trasgresión del tabú de la imagen. Porque es evidente que si el contenido hubiera tenido otro signo –por ejemplo una imagen bondadosa y pacífica de Mahoma– la reacción no se hubiera producido, a pesar del tabú de evitación vigente.

Pero, ¿por qué tendrían los musulmanes que sentirse ofendidos al contemplar a un supuesto dibujo de Mahoma, a cuyo turbante va amarrada una bomba? ¿Por qué tendrían que sentirse ofendidos por una caricatura, pensada desde un sincretismo extravagante, en la que una especie de San Pedro detiene la entrada al edén musulmán a unos mujaidines que acaban de inmolarse diciéndoles algo así como esto: «no sigáis viniendo porque ya han entrado tantos compañeros vuestros que no quedan disponibles vírgenes huríes»? ¿Acaso los musulmanes fundamentalistas no consideran un acto glorioso el hacer estallar, en nombre de Mahoma, una bomba en medio de una embajada? ¿Acaso, cuando van a poner la bomba, no van acompañados de la esperanza segura de acercarse de inmediato a las vírgenes que les esperan en el Cielo? Teniendo en cuenta estos presupuestos, la cosa no sería para ponerse así. Tampoco un cristiano se ofende cuando ve una viñeta en la que aparece en encantadora escena doméstica la sagrada familia –San José cepillando con su garlopa un tablón; el niño Jesús jugando con las virutas; la Virgen María bordando una tela en un bastidor– junto con una paloma que acaba de posarse en el alfeizar de la ventana. La viñeta ofrecía un «globo» que salía de la boca de San José, que, sin dejar de cepillar, tranquilamente, decía: «María, apártate de la ventana que no quiero más disgustos.» Esta viñeta, para un cristiano no constituía propiamente una blasfemia (de hecho era tema de conversación entre algunos sacerdotes católicos); a lo sumo era una irónica manera de suscitar al cristiano una meditación sobre los símbolos por los que se expresa el Dogma de la Encarnación. Podría ser una viñeta piarum aurum offensiva, sobre todo en algunas épocas históricas (en las décadas españolas de los cuarenta y cincuenta no hubiera podido ser publicada en España, pero sí podía circular entre muchos católicos practicantes y entre muchos sacerdotes, como hemos dicho).

Esto da pie a pensar que las reacciones tan violentas de febrero corriente no representan sólo a los fundamentalistas (cuya fe les impediría incluso ver los componentes ofensivos de las viñetas), sino también a los islamistas no fundamentalistas, acaso excesivamente inertes o interesados sólo por su enfrentamiento contra Israel o EEUU, pero no tanto contra Europa, objetivo de Al Qaeda (11 de marzo de 2003 en Madrid, 7 de julio de 2005 en Londres). Al informarles a su modo sobre las viñetas, acaso los imanes buscaban «ampliar el horizonte», descorriendo el velo que les impide ver más allá de unas narices, que sólo huelen a Israel o a Estados Unidos, haciéndoles ver que también Dinamarca, Noruega, Alemania, Francia, Inglaterra o España son «objetos imprescindibles de odio» desde la perspectiva de la expansión islámica. En resumen, las reacciones desproporcionadas –según tantos analistas– de los pueblos musulmanes con la disculpa de las viñetas de Mahoma no irían dirigidas directamente por el Islam o por la Umma contra Occidente, sino que irían dirigidas desde una parte del Islam (la parte fundamentalista) hasta la otra parte del Islam menos activa, a fin de excitarla adecuadamente (si nos atenemos a las estimaciones de Gustavo de Arístegui, cabría cuantificar de este modo la situación: irían dirigidas, desde los 400 millones de musulmanes comprometidos con la Yihad, a los 800 millones de musulmanes tibios o pacifistas).

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Pasemos ahora a analizar brevemente las reacciones que «Occidente» mantiene ante las viñetas. No son unánimes.

Ante todo, hay que tener en cuenta que las viñetas no fueron una simple ocurrencia de unos dibujantes: fue la dirección de un periódico danés de gran tirada quien las promovió. ¿Cual fue el motor que impulsó al periódico a invitar a varios artistas a ensayar dibujos sobre Mahoma? Desde luego no cabe pensar que se tratase de una invitación gratuita, destinada a manifestar el ingenio de los artistas. Tampoco hay por qué pensar en un ataque directo contra los fundamentalistas, pues todos tenían que saber que tales ensayos, o no serían vistos como agresivos o no les convencerían. Acaso era un test para medir la sensibilidad de los inmigrantes, por tanto, su grado de integración en Dinamarca; un test dirigido a los inmigrantes musulmanes más tibios, y a la vez colaborar a la reflexión (caricaturas similares habían aparecido en Alemania años antes, y no provocaron tales reacciones entre los países musulmanes). Tampoco hay que pensar que los autores de las viñetas actuaron «en nombre de la libertad de expresión»; en el nombre de esta libertad habrán actuado, a lo sumo, ciertas revistas europeas que reprodujeron las viñetas o crearon otras nuevas.

La reacción a los manifestantes musulmanes en nombre de la «libertad de expresión conquistada por la democracia», nos parece una justificación demasiado formal y genérica y, en todo caso, ex post facto. Porque la libertad de expresión (dado que es muy difícil reconocer la existencia de la libertad de pensamiento) es sólo una libertad-de (es decir, respecto de quien me lo impide), y la libertad real es una libertad-para, es decir, una libertad material que atiende a los contenidos. Y, ¿para qué se dibujan las caricaturas de Mahoma? Los dibujantes, intelectuales y artistas, proclamarán su derecho a dibujar cualquier «creación», pero esta justificación no es suficiente. Concedamos esa libertad, pero ella no justifica la «creación» y la publicación de cualquier viñeta. Por ejemplo, algunos han dicho, en Francia y en España sobre todo, que está justificado ironizar contra Dios porque «Dios es humor». Pero esta es una simple tontería teológica, cuando se refiere al Dios de las religiones terciarias; además las caricaturas acerca de Dios –como las que Máximo acostumbra en El País– son puros sinsentidos, tanto si se piensa que Dios no existe como si se tiene en cuenta que Dios es único, infinito e invisible. Dios no puede representarse, en efecto, ya sea por ser espiritual, ya sea por ser infinito, ya sea por ser ambas cosas a la vez: y en estos supuestos se fundó el iconoclasmo desencadenado por León III en Bizancio (bajo influencia musulmana) en la época de Alfonso II de Oviedo (algunas veces hemos pensado si acaso los ángeles que figuran en la Cruz de Oviedo fueron en realidad traídos por unos orfebres que, confundidos con ángeles, venían huyendo hacia Occidente de la inquisición iconoclasta bizantina).

Pero en cualquier caso, y esto se ha olvidado excesivamente a lo largo de los debates, el tabú iconoclasta ante Dios no afecta a Mahoma, porque Mahoma no es Alá, sino su profeta, es decir, un hombre. De hecho, Mahoma fue representado por musulmanes durante los siglos medievales, y más tarde fue cristalizando el tabú de su imagen. Y la escasez de iconografía hace dudosa la posibilidad de hacer caricaturas de Mahoma, porque la caricatura sólo es posible cuando se dan por supuesto los rasgos del original.

Sin embargo esto no altera el fondo de la cuestión: las viñetas, sean o no caricaturas, son dibujos que quieren representar a Mahoma, acaso según las técnicas del retrato robot, y esto bastaría para incumplir el tabú. Y también para justificar la razón por la cual un importante diario danés, Jyllands-Posten, publicase la hoy ya famosa serie de doce dibujos sobre Mahoma. Una razón que tiene mucho que ver con los debates sobre el iconoclasmo y que afecta a la base misma de nuestra civilización racionalista. Pues no se trataría en este caso, por parte de los artistas daneses, o europeos en general, de reivindicar una libertad-de, sino de reivindicar una libertad-para dibujar o representar cualquiera de las realidades o morfologías de nuestro mundo, como única forma de lograr entenderlo («nada puedo entender, decía Lord Kelvin, si no puedo dibujarlo»). Por ello, no puedo entender como verdadero al decaedro regular ni tampoco al Acto Puro, precisamente porque no puedo representarlo, ni en dos ni en tres dimensiones. El tabú de la representación de Dios es un pseudo tabú, porque no puede considerarse opuesto a la «representación de Dios». Tampoco cabe hablar del tabú para esculpir un decaedro regular, como tampoco podemos considerar como norma de un sistema moral o jurídico un precepto que prohíba o establezca el tabú de comer carne de hipogrifo. Ni el hipogrifo, ni el decaedro regular, ni el Acto Puro, ni Dios existen.

Ahora bien: si Mahoma existió realmente como hombre, debe poder ser representado, y el tabú de su representación es mero oscurantismo, inadmisible de todo punto. No defenderíamos por tanto a quienes han publicado dibujos de Mahoma acogiéndonos a una libertad genérica de expresión, bajo cuyo manto estuviese protegida la decisión de publicar dibujos sobre Mahoma; defendemos la justificación de los dibujos de Mahoma pensando precisamente en el propio Mahoma. Los iconoclastas que mantienen el tabú de su representación han de considerarse como incompatibles con nuestra civilización racionalista, que necesita dibujar de un modo más o menos aproximado lo que existe para entenderlo y para juzgarlo. Y aquí no caben cuestiones de respeto, menos aún de veneración o de cualquier otra cosa. Sencillamente quien se niega a que sean representadas las figuras en las que él dice creer, habrá de ser visto como un peligroso oscurantista que hace imposible su integración en la única civilización existente.

Por tanto, el tabú de esa representación no puede ser respetable, «por razones de principio», y, en consecuencia, la voluntad de representar a Mahoma por parte de un «ciudadano occidental» no podría reducirse a la condición de un capricho banal o frívolo, sino que está vinculada a la misma posibilidad de entendimiento con los musulmanes, cada vez más presente en nuestros territorios. Pero precisamente fue, al parecer, esta «voluntad pedagógica» de entender a los musulmanes a través de la representación de su profeta, Mahoma, para poder juzgarlo, lo que movió al periódico Jyllands-Posten a convocar a los dibujantes para tratar de responder a la denuncia de un escritos danés, Kaare Bluitgen, que había manifestado en el periódico Politiken, quince días antes de la publicación de los dibujos (el 30 de septiembre de 2005) las dificultades que encontraba para ilustrar un libro suyo destinado a explicar a los niños la vida de Mahoma. Un problema pedagógico, por tanto, pero que afecta al fondo mismo del conocimiento de los musulmanes por ateos, judíos y cristianos.

A nuestro juicio las reacciones de quienes apelan genéricamente a la libertad de expresión nos parecen, por tanto, injustificadas. Porque la libertad-para, como hemos dicho, sólo puede basarse en los contenidos de esa libertad: yo no tengo libertad para insultar gratuitamente a otro, aunque mis insultos se apoyen en alguna verdad. Sin embargo quienes apelan a la libertad para justificar la publicación de las viñetas, tienen mayores razones si se refieren a la libertad-para que a la libertad-de quien se lo quiere impedir por razones que no pueden considerarse objetivamente como insulto alguno, salvo que se esté dispuesto a compartir, en nombre de un extraño afán de convivencia, con personas que no tienen razón, que son irracionales.

Sin duda, la libertad-de quien nos impide algo (aún sin entrar en los contenidos) es en principio muy importante, porque mide la autoridad y poder de quien pretende impedírnosla: no se trata del huevo sino del fuero, y es lo que se dice en muchas ocasiones. Si el tabú de la imagen de Mahoma procede de los musulmanes, ¿por qué tenemos que someternos a ellos para obedecer a semejante tabú? Sería una sumisión absurda, cualquiera que fuera el contenido de esa libertad o el alcance de tal representación. En cualquier caso insistimos en que no nos parece conveniente tratar de hacer ver que los artistas dibujaron las viñetas como un modo de manifestar su «libertad de creación». La «creación de los contenidos», desde el punto de vista del materialismo, es absurda, en cuanto creación ex nihilo. Esta «creación» ha de nutrirse de conceptos e ideas sobre Mahoma, sobre el profeta y sobre el Islam, y en rigor, quienes defienden, sin límite alguno la libertad de expresión, es porque están defendiendo la libertad-de, una libertad puramente formal, y en sí misma insuficiente e indefendible como exclusiva.

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Nos interesa más las reacciones que en Occidente se han producido ante las viñetas y ante las reacciones ante las viñetas en función de sus contenidos, es decir, en función de la libertad material, o la libertad-para, y no en función de la libertad formal, o libertad-de.

Estas reacciones son muy heterogéneas y caben muchos criterios de clasificación. Evitando la prolijidad me atendré a la clasificación siguiente en dos grupos:

A. Aquellos que no limitan en modo alguno la libertad-para en nombre de un principio de proliferación o, acaso, de «biodiversidad»: todo lo que se le ocurre a un artista creador ha de publicarse, en nombre del valor que la obra pueda encarnar, y ha de encarnar por el mero hecho de haber sido concebida por el artista, escritor o creador. Aquí no se justifica la publicación ni siquiera en nombre de la libertad formal, sino por la atribución de valor a cualquier obra de arte: es la justificación a la cual las vanguardias acuden una y otra vez. Es la justificación de las tallas de los judíos que observamos hoy en los coros de las catedrales, la justificación de Viridiana de Buñuel o de los dibujos absurdos de Carelman o de Escher. Estas justificaciones pueden confundirse con las formales, pero son distintas, y no nos parece aquí oportuno ahondar en esta cuestión.

B. Aquellas que discriminan los contenidos artísticos (de las viñetas, en nuestro caso). Y esta justificación puede basarse en tres fundamentos distintos:

a) En función de una libertad material, de índole «racionalista», en el sentido de la Ilustración, consistente en la libertad-para destruir dogmas o figuras consideradas supersticiosas. El prototipo de estas alegaciones a la libertad podríamos ponerlo en el libro del Barón de Holbach, Moisés, Jesús y Mahoma. Las frases que en este libro pueden leerse aún hoy dan ciento y raya a las viñetas que nos ocupan, aunque llegan a menos gentes, por aquello de que una imagen vale mil palabras (sin duda, querrá decirse: «vale más para la gente analfabeta»).

La defensa de la libertad de expresión no tiene que ver tanto simplemente con la libertad-de conquistada como libertad democrática por la Europa salida de la Revolución Francesa. Tiene que ver con la libertad-para promovida por grupos de hombres poseedores de determinados argumentos y tradiciones contra quienes mantenían o siguen manteniendo el oscurantismo y la superstición.

Esta es una justificación de las viñetas desde perspectivas no pacifistas o dialogantes, sino «militantes», que pocos se atreven a defender explícitamente (sobre todo si quienes mantienen estos argumentos son a su vez creyentes cristianos o judíos), aunque está implícitamente recogida, sobre todo, en las frases de quienes han recordado estos días a Voltaire o a Volney, incluso la cuestión de la tolerancia. Pero lo que no puede olvidarse es que la tolerancia se produjo en Europa como resultado de un equilibrio de fuerzas, cuando las fuerzas de los oprimidos llegaron a poder medirse con las fuerzas de los opresores. La Revolución Francesa, y después la Soviética, no se hicieron solo en nombre de la libertad de expresión, sino en nombre de la libertad para luchar contra la superstición propia del Antiguo Régimen, por no decir de la barbarie y del salvajismo.

¿Y por qué esta «cruzada contra la superstición» apareció en Europa (la Europa de raíces cristianas precisamente) y no entre los pueblos musulmanes, si la cruzada contra la superstición también rozaba al cristianismo?

Cabría decir –aunque aquí es imposible fundamentar esta tesis– que la Ilustración de la época moderna fue un fruto del cristianismo, más aún, del catolicismo (por paradójica que pueda resultar esta afirmación). Bastará recordar aquí que la identificación entre la Iglesia y el Estado, característica del Islam, no fue jamás propia del catolicismo. La Iglesia católica siempre mantuvo la doctrina de la separación de la Iglesia y del Estado («dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César») y fue tanto o más el Estado el que utilizó a la Iglesia («Por Dios hacia el Imperio») que la Iglesia quien utilizó al Estado («Por el Imperio hacia el Dios»), que también lo hizo, en lo que pudo, sin duda. La identidad, en España, del Estado y la Iglesia, comenzó siendo una herejía, la herejía arriana, que conducía al cesaropapismo; un cesaropapismo que se continúa en el islamismo (una herejía cristiana, según San Juan Damasceno) y que más tarde rebrotó en las iglesias reformadas (anglicanas o calvinistas), en las cuales todavía el príncipe o la princesa se confunde con el papa o con la papisa. Sobre esta base de la sociedad civil, como sociedad «perfecta en su género», según la fórmula escolástica, pudo fructificar la tolerancia que culminó en la revolución jacobina. No soy el primero que sugiere un lazo entre Robespierre y el catolicismo.

Y no es necesario subrayar aquí la importancia que la cuestión, al parecer particular, de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, tiene para el planteamiento de la cuestión de las relaciones entre la Razón y la Superstición.

b) Sin embargo las reacciones más frecuentes son las que tienen un carácter político-moral, son aquellas que apelan al respeto, a los valores de las otras culturas o civilizaciones, y a la condena moral y no solo política de toda acción que pueda dañar la convivencia armónica prevista en el proyecto de la «alianza de las civilizaciones».

En efecto, dejando de lado las declaraciones de Bush II (que pide contención, no solo por razones pragmáticas, sino acaso también porque sus fundamentos teístas se reconocen solidarios con los musulmanes, y piden contención en este terreno, pensando ganar en otros por vía económica o política) es en Europa en donde han prosperado más estas respuestas políticas (desde Putin hasta Zapatero). Pero, ¿qué se quiere decir con esto?

Si se habla de condena moral es porque en nombre de un grupo social se presupone la autolimitación de la libertad-para a fin de no herir las normas de otro grupo. Pero, ¿de qué grupo se habla? ¿De los grupos musulmanes o de los grupos europeos? Si los grupos europeos se rigen por la moral ilustrada, es su deber moral precisamente el que los incitará no a condenar las viñetas sino a publicarlas con valentía. Si se habla del respeto, se hará, o bien porque se apela (según la primera acepción del DRAE) a la veneración que ha de profesarse a los valores del otro, o bien porque se apela al temor, a la represalia (según la cuarta acepción del DRAE). Zapatero dijo en su discurso de Madrid, durante la cena con Putin: «Respeto la libertad, por supuesto, y respeto a las religiones de los otros.»

Pero, ¿cómo es posible a un racionalista respetar las leyendas de Mahoma relativas a las revelaciones por él recibidas del Arcángel San Gabriel? Sólo en la perspectiva armonista de la alianza de las civilizaciones podría esperarse que en la época de la Globalización puedan convivir, en el nombre del respeto mutuo, quienes creen que Cristo es una persona divina, y quienes creen que creer esto es una blasfemia, porque sólo Alá es divino. Por consiguiente el respeto de un cristiano ante las creencias de otro solo puede mantenerse, a efecto de su convivencia, poniendo entre paréntesis las creencias respectivas y relegándolas a la vida privada, es decir, abandonando las obligaciones proselitistas impuestas por el amor al prójimo. Pero esto no tiene nada que ver con la integración, tiene que ver más bien con una yuxtaposición más o menos superficial. El respeto a la libertad ajena sólo puede ser respeto de veneración o respeto de miedo (que ya justifica, sin embargo, la responsabilidad ante las reacciones).

Cabe advertir un curioso paralelismo entre esta ambigüedad, en rigor, un doble pensar implicado en la invocación al deber moral y al respeto, y la ambigüedad que viene manteniéndose en nuestros días a propósito del Estatuto catalán, en relación con la expresión «Nación» (Nación política y nación cultural). Cuando Zapatero, o Teresa de la Vega, invocan el deber moral, están utilizando una fórmula que unos interpretarán como deber moral hacia un grupo o hacia su enemigo; cuando invocan el respeto están utilizando una fórmula que unos podrán leer como veneración y otros como miedo o temor. Del mismo modo que cuando invocan el término ’nación’ están unas veces (cuando se dirigen a los nacionalistas) interpretando a la ’nación’ como Nación política (pero circunscrita al preámbulo) y a la vez, cuando se refieren a los españoles no nacionalistas, como nación cultural o étnica, en el sentido de las ’nacionalidades’ del articulado. De este modo los nacionalistas leerán la ’nacionalidad’ del articulado desde la ’nación’ del preámbulo, y los no nacionalistas leerán la ’nación’ del preámbulo desde la ’nacionalidad’ del articulado. Se trata de un modo de pensar, no ya flexible, sino tan blando y amorfo como pueda serlo un queso de Burgos. Quienes utilizan este modo de pensar, propio del pensamiento Alicia, dirán, sonriendo ante los contendientes, y en la convicción de haber resuelto el conflicto, lo que le decía aquel ciudadano a sus dos vecinos que veía jugando al ajedrez en el Casino de la villa: «¡Todos ganando, eh, todos ganando!» Un paso más hacia la «alianza de las civilizaciones», a cuyo proyecto ya se ha adherido el señor Moratinos y el señor Koffi Anam y últimamente el señor Putin y hasta el señor Bush II por boca de Condoleza Rice.

c) Obviamente quienes actúan desde una perspectiva militante no tienen por qué defender incondicionalmente, y al margen de toda consideración prudencial, los ataques a la superstición, a Mahoma en nuestro caso. Los límites de su «cruzada» los impondrá la fuerza de reacción atribuible al supersticioso. La ocasión, el momento, el modo y la manera han de ser establecidos por el conocimiento del poder de los agentes del contraataque.

 

El Catoblepas
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Europa en el mundo : una revisión aproximativa entorno al asunto de la proyectada Constitución Europea

La Unión Europea se ha visto obligada a frenar, a pesar de sus políticos, el plan de hacerse con una Constitución Política

El no francés( votado en referendum ) supuso que el proceso se detuviera casi de manera automática...por elproceso encadena

Sin embargo, hay asuntos que al parecer urgen a dotar a la Unión Europea de un Documento oficial, de tipo Constitución Política... hace falta una política de defensa común, hace falta fortalecer la competitividad de las empresas de la UE en el mundo globalizado del capitalismo y loque no se ve claro enabsoluto ews cómo los políticos van a convencer a los franceses, por ejemplo, de que voten , si se hace un nuevo referendum, SI al proyecto para una Constitución Europea...y que se convenza a los demás votantes que no han votado a quienes quizá los franceses hayan podido despertar de su "sueño europeo"...

Dificil cuestión, que no impide que se siga buscando convencer..desde los partidos, desde las instituciones educativas & a los ciudadanos o más bien,a esos miles de consumidores satisfechos delmercado pletórico( un mercado que es el quemarca la pauta política de la UE , directa o indirectamente)

 

 

Hay que hacer un serio y radical análisis de lo que es el ataque del Islam contra EEUU Europa e Israel y actuar en consecuencia

Hay que hacer un serio y radical análisis de lo que es el ataque del Islam contra EEUU Europa e Israel y actuar en consecuencia

Los atentados de grupos fanáticos de muslmanes se están haciendo cada vez más similares a los que casi diariamente observamos en Israel por parte de los muslmanes que atacan desde Palestina.
El primer atentado fue el de Estados Unidos de Norteamérica, el 11 de septiembre del 2001
Luego se atacó en Madrid, el 11 de marzo del 2005 y ahora en Londres.,el 7 de julio de 2005
No logro entender las razones de que la prensa española, inglesa, se muestren ,a mi parecer, como si estuvieran cohibidas , atemorizadas para decir con claridad lo que está sucediendo. Los muslmanes están organizando y poniendo en marcha una auténtica guerra a los infieles, es decir, a los que no son mahometanos.Y lo hacen precisamente contra quienes han sido sus enemigos: Israel, EEUU, España, Reino Unido.
No se puede seguir empccinado en una idea como la que sostiene el presidente español Rodríguez Zpatero en la que se pretende dialogar, intercambiar amistosamente culturas, como si no existuiran diferencias esenciales, de estructura , entre ellas. El Islam se rige por la palabra sagrada de su Dios o Alá, y se interpreta mediante los sumos sacerdotes o imanes, el texto del Libro, el Corán, sin otra opción que la ortodoxia fundamentalista que estos imanes dan a los fieles. El Corán dice que hay que atacar a sus enemigos, es decir, lo dicen los sacerdotes , imanes , del Islam que supuestamente hablan en nombre de Alá o Dios muslumán . Y vaya que está claro que lo están haciendo estos fundamentalistas. Es en las mezquitas de Londres , Madrid, y otros lugares de Europa , donde se está haciendo arder la ira fanática contra los infieles, que paradójicamente, son quienes dan acogida a millones de emigrantes procedentes de los países islámicos en Europa o EEUU .
Recomiendo la lectura de estos artículos para tratar de comprender el alcance de estos ataques contra nuestra civilización europea desde un Islam cada vez más aguerrido y fanatizado como cualuiwera puede comprobar tras los atentados de Nueva York, Madrid y Londres

Ataque al corazón del imperio
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Hay que destruir el Islam con el arma del racionalismo
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¿Soldados o policías?
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Ochenta años después del 11 de septiembre de 1921
Ochenta años después del 11 de septiembre de 1921

España en Babia un año después
España en Babia un año después

Muestra de la utilidad de la Filosofía en el sistema educativo. El caso español

critica filosofica
En el diario español La Nueva España , de la capital asturiana, Oviedo, publicaba una noticia muy interesante en la que se puede ver que la filosofía y el estudio de las distintas asignaturas relacionadas con la misma:ética filosófica, historia de la filosofíano o introducción a la filosofía crítica,no sólo no perjudica a nadie, sino que puede ayudar a forjar ciudadanos muy necesarios para el mejor funcionamiento de la propia sociedad política.Ciudadanos con un sistema organizado para pensar y plantear los problemas, para aportar desde ello, soluciones viables a los mismos, en suma, para forjar mejores ciudades y países donde la vida tenga realmente sentido.
Me permito poner a su consideración el citado artículo:
Genios olímpicos en el deporte de filosofar

Fuente: La Nueva España
www.lne.es

César del Carre Patallo (18 años) acaba de ganar su primera Olimpiada regional de filosofía. Terminó el Bachillerato en el Instituto Ramón Areces de Grado y ahora espera estudiar una ingeniería, algo que contrasta con su gran afición: la filosofía: «Me gusta tener imaginación, la mente muy abierta y no centrarme sólo en una cosa, sino ponerlo todo en duda». Su trabajo consistió en analizar las diferentes posiciones culturales a lo largo de la historia: etnocentrismo, relativismo y multiculturalismo. El etnocentrismo consiste en pensar que la cultura propia es la mejor. Para César, no tiene validez: «No se sostiene en pie». En cuanto al relativismo, considera que no es válido calificar una cultura mejor que otra; y el multiculturalismo, «sólo consiste en vivir, pero no en convivir». La conclusión de su estudio es «llegar a un interculturalismo. Convivir, más que vivir».
¿Qué modelo cultural predomina en la España de ahora? Para César, el multiculturalismo: «Vivimos juntos pero sin intercambio de ideas, de valores y de nada». Aun así, matiza que los europeos «sí abogan por una convivencia porque no sostienen que la suya es mejor».
A pesar de su juventud, César tiene opiniones fundadas sobre la salud de la filosofía: «Siempre va a tener futuro. Aunque no se imparta, estará ahí. Creo que se mueve por modas. Antes se valoraba y ahora se pone en duda su importancia; la filosofía es parte de la persona».
«El fin del hombre es la felicidad», subraya este joven admirador de Platón y de Gustavo Bueno. Del primero afirma: «Es un autor que te hace reflexionar y, en gran medida, tiene razón, pero, cada filósofo tiene alguna tesis de la que puedes extraer algo. Nunca puedes tomarte al pie de la letra sus discursos, porque de lo contrario no obtienes nada». ¿Y qué le atrae de Gustavo Bueno? «Me gusta porque siempre va en contra de todo lo que es aceptado de forma general; Bueno va a contracorriente».

Gijón, E. MONTES MIGUEL
La corte de Alfonso X el Sabio fue el punto de partida. El detonante, un reportaje de «National Geographic» que profundizaba en la figura del rey de Castilla impulsor de la síntesis de culturas. Raúl García no dudó en apropiarse del espíritu que imbuía al monarca medieval para escribir «Judíos, moros y cristianos en España. ¿Cómo fue su convivencia?», un trabajo que le ha valido el segundo premio de las Olimpiadas.
Este alumno del Corazón de María invertirá los 500 euros de su premio en pagar las tasas de matrícula de su carrera vocacional: Medicina. Estudiante aventajado y matrícula de honor del Bachillerato de Ciencias de la Salud, Calvo dedicó un mes y medio de su tiempo a recopilar información sobre la vida entre los siglos IX y XIV y tres semanas para redactar un trabajo que desmontó su visión armónica de una España pretérita y multicultural: «Creemos que la convivencia fue pacífica y no fue así. Era mas un "vive y dejar vivir" que una interrelación entre culturas porque los judíos tenían sus propios barrios y los musulmanes estaban excluidos».
La Historia se repite y este joven de 18 años no encuentra descabellado aplicar las conclusiones que arrojan acontecimientos de hace ocho siglos a la actualidad «Aún nos cerramos a oír a otras culturas. La mejor fórmula no es la coexistencia sino intentar, sin perder la identidad cultural propia, conocer tradiciones que beneficien a la nuestra». Aun así, mantiene su ilusión en un futuro sin ingenuidades. Sabe que dinero manda: «Deberíamos haber dedicado más esfuerzos a intentar entendernos que a matarnos porque detrás de los motivos religiosos están los económicos». Lo sabe porque, gracias a su trabajo, pudo intuir que tras la expulsión de los judíos de la Península pesaban las millonarias deudas que los monarcas europeos habían contraído con los banqueros judíos, algo no muy diferente con lo que pasa hoy con las guerras del petróleo.

Langreo, J. E. M.
¿Cómo serían las relaciones si los hombres se dedicaran a ser sólo eso, seres humanos, en lugar de católicos, judíos, musulmanes, españoles, franceses, chinos, palestinos o israelíes? Planteando una reflexión parecida, con trasfondo mafaldeño, liquidó Marina Noriega su trabajo «¿Una convivencia imposible?», que mereció el tercer premio de la IV Olimpiada de filosofía.
El conflicto palestino sirvió a la langreana Marina Noriega para abordar la cuestión planteada a los alumnos sobre la convivencia de culturas. «Comencé planteando el problema de los colonialismos en general para después pasar a centrarme en la evolución histórica de los territorios de Palestina e Israel, y analizar más tarde las dos posturas oficiales». Tras esta primera parte dividida en tres fases de carácter más bien documental y divulgativo, la brillante estudiante del Instituto Santa Bárbara de La Felguera, acudió al sistema del diálogo, clave en Filosofía desde la Atenas de Platón hasta la España de Savater o José Antonio Marina, para plantear a través de dos chicas que comparten piso, una palestina y otra israelí, que es posible la convivencia si se es capaz de superar las diferencias intentando hacer tabla rasa de las diferencias y los reproches. «No gana ni pierde nadie, nadie tiene razón, todos tienen derecho a estar allí y a convivir como seres humanos por encima de las diferencias de raza, religión o política», explica.
La Filosofía es sólo una asignatura más para Marina. «A esta chica se le da bien todo», contestan en su instituto cuando se pregunta por ella. Con una nota media de diez en el Bachiller, Marina habla cinco idiomas (inglés, francés, alemán e italiano, además del español y el asturiano, en el que escribe cuentos). Quiere estudiar Traducción e Interpretación y asegura que, como a cualquier chica de su edad, le gusta salir. También canta en un coro. Para explicar cómo es capaz de avanzar en tantos frentes acude también a la Filosofía: «Método».

NO franco holandés aplaca soberbia de tecnoeurócratas

El NO de Francia y de Holanda al Tratado

Los partidos políticos se están empezando a dar cuenta de que cuando se hace un referndum en la Unión Europea, y se hace en distintos países en fechas diferentes, corren (los políticos) el riesgo de encontrarse con votantes poco dados a seguir sus lineamientos propagandísticos y podemos afirmar que demagógicos.
El día 29 de mayo , de ganar el NO en el referendum de Francia, se va a tener que dejar a un lado por el momento ese proyecto de unificar a los 25 Estados de la UE en un preámbulo constitucional en el que se dedica el mayor esfuerzo a apuntalar un modelo económico político neoliberal ,que ni franceses , ni holandeses parecen estar muy dispuestos a secundar en un referendum , y menos de este calibre
El aumento del descontento es notorio: la seguridad social cada vez funciona peor,la educación pública sufre de un fracaso ya casi endémico, elcaos laboral con connivencia de sindicatos bastante dóciles, es un tema que ha llevado a rechazar este tratado en el referndum...
Veamos qué sucede tras el NO franco holandés...
Los votantes españoles, parece ser que no lo teníamos tan claro...a ver si ahora empezamos a "espabilar"..merci, la France, por esta vez al menos, son de buena ayuda para España con su NO....

nO ES CON MÁS ULTRALIBERALISMO COMO SE ARREGLAN LOS PROBLEMAS

eL DIARIO MADRILEÑO eL mUNDO, DECÍA MÁS O MENOS LO SIGUIENTE EN UN EDITORIAL DEL MIÉRCOLES 25 DE MAYO DE 2005
No hay que esperar mejoras económicas ni sociales si en Alemania siguen las cosas políticas como han venido estando con el gobierno de Scröder, y si en las elecciones de esta semana ha ganado el partido democristiano, es posible que una vez más vuelva a ganar en otoño las elecciones generales el socialdemócrata Scröder, apesar de lo mal que va la econo,mía alemana,etc.
Si la economía alemana va mal, ¿qués es entonces lo que pasa en España?si Alemania es el tercer país del mundo tras EEUU y China en Producto Interior Bruto e ingreso per capita, es un país económicamente muy saneado, no hay más que ver el nivel de vida, la cantidad de empresas transnacionales alemanas, etc.
¿Qué pide el Mundo? Una especie de tathcerismo en Alemania , pero a qué viene eso, si ya ha hecho Alemania todo lo que se podía hacer en cuanto a reconversiones sociales e industriales y liberación de la economía...
No se, pero a veces parece como si los diarios estén más empeñados que nadie en que no se siga teniendo cobertura sanitaria educativa y de asistencia a las personas mayores ...¿hay en el Mundo algún interés en potenciar al máximo los negocios privados en los campos de sanidad educación y servicios públicos en general?
Una buena pregunta, sin dudaNo queremos en Europa más liberalización. Queremos estados que garanticen con todo el Poder que ostentan, que el sistema económico garantice al Estado lo suficiente y necesario para que a nadie le falte una atención sanitaria de calidad, en primer lugar, un trabajo digno y con un salario digno...y luego que hablen los diarios todo lo que quieran de más liberalismo...