Educación socialdeócrata equivale a demagogia bananaera en España una crítica materialista a la EpC y otras cuestiones

"¿Enseñaría usted esto a sus hijos?" |
MAS DE 226.000 alumnos de Secundaria de siete comunidades (Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Cataluña, Extremadura y Navarra) estudiarán el próximo curso la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Los del resto de España comenzarán en 2008 y los de Primaria, en 2009. Según el Ministerio de Educación, la materia nace para favorecer «el desarrollo de personas libres e íntegras» y «la formación de futuros ciudadanos con criterio propio». La Conferencia Episcopal, por contra, entiende que el Estado trata de esta manera de convertirse en «formador de la conciencia moral» de los estudiantes y defiende que se recurra «a todos los medios legítimos». Grupos católicos ya han iniciado campañas para promover la objeción de conciencia. Así las cosas, José Antonio Marina, uno de los principales impulsores de la asignatura, defiende que es necesaria: «Cada vez que surge un problema, la sociedad se vuelve a la escuela pidiendo soluciones. Esta asignatura debería ser la respuesta de la escuela a esa demanda». El filósofo es autor de uno de los libros de texto en el que los escolares estudiarán la materia. «Crónica» extracta su contenido para que usted mismo juzgue |
Decimos que tienen un valor ético porque son imprescindibles para realizar el gran proyecto humano de lograr un mundo justo.5. LOS DERECHOS HUMANOSLos valores fundamentales son imprescindibles para vivir una vida feliz. Por eso los hemos protegido con los derechos humanos, que son aquellos que garantizan el derecho de cada persona a disfrutarlos, así como la obligación de defenderlos.6. LA DIGNIDADEs una cualidad que tienen todas las personas que las hace valiosas, importantes y respetables por el hecho de ser personas, con independencia de su fuerza, riqueza, conocimientos, cultura, religión o sexo. No son valiosas porque «valgan para algo», sino en sí mismas, por existir.7. DERECHOSUn derecho es todo aquello que puede exigirse de forma legítima a los demás. Los derechos humanos son los que protegen y aseguran el acceso de todas las personas a los valores fundamentales para vivir dignamente.8. DEBERESLo deseable es tener derechos, es decir, poder exigir o hacer todo lo que la ley nos permita. Pero para que esto sea posible tenemos que cumplir nuestros deberes. Deber es la obligación o necesidad que tenemos de hacer algo para conseguir un fin. Para poder exigir nuestros derechos, tenemos que respetar los de los demás.9. LAS NORMASLos derechos imponen deberes y para concretarlos, exigirlos y poderlos realizar, hemos creado normas. Una norma es una regla que nos indica cómo se debe hacer una cosa. Las normas justas son las que sirven para resolver conflictos, son dadas por una autoridad legítima, mediante procedimiento legítimo y no contradicen derechos fundamentales de los afectados.10. LA CONCIENCIA CÍVICALa conciencia cívica es la que nos indica cómo debemos comportarnos como ciudadanos. Todo ciudadano debe conocer el gran proyecto ético que la humanidad tiene como reto construir y ser consciente de sus derechos y de sus deberes. Tener la valentía de reclamarlos y cumplirlos.11. RESPONSABILIDADLa libertad va asociada a la responsabilidad porque es su fundamento. El buen ciudadano debe ser responsable: saber lo que hace, prever las consecuencias y atender a sus deberes.12. LA JUSTICIALa esencia de la justicia está contenida en la llamada «regla de oro»: «No hagas a tu prójimo lo que no te gustaría que te hicieran a ti». A lo largo de la historia todas las religiones han realizado importantes contribuciones a la idea de justicia.13. LA SOLIDARIDADPara que la justicia esté bien orientada necesita estar impulsada, completada y dirigida por la solidaridad.
La guía para ser solidarios se encuentra en el principio de reciprocidad: «Haz a los demás lo que te gustaría que ellos hicieran contigo».14. CONSUMO RESPONSABLEEs posible hacer un «test de inteligencia del consumidor». Es inteligente el que compra sólo lo que necesita y no algo innecesario porque está rebajado. El que no se deja influir por lo que la publicidad le ha dicho que compre. El que compra lo que realmente necesita, sin pretender presumir o dar envidia al vecino.15. LA IDENTIDAD SEXUALSe llama «heterosexual» a aquella persona que se siente atraída por personas del otro sexo. Y se llama «homosexual» a la persona que se siente atraída por personas del mismo sexo.La homosexualidad ha sido severamente juzgada durante gran parte de la historia. Y en la actualidad, la legislación de algunos países sigue condenándola. Sin embargo, tenemos la obligación ética de respetar la dignidad de todas las personas, reflejada en la Constitución y las leyes españolas.16. LA IDENTIDAD RELIGIOSAUno de los derechos humanos fundamentales protege la libertad de conciencia, es decir, afirma que cada persona puede tener la religión que desee. España tiene una Constitución laica, lo que significa que no hay una religión oficial del Estado, aunque tradicional y culturalmente la religión católica ha sido la mayoritaria.Las religiones deben respetarse entre sí. Todo ciudadano -creyente o no- debe respetar las creencias y ritos de todas las religiones, siempre que no vayan en contra de los derechos humanos.17. LA SEXUALIDADEn este asunto, como en todos, es necesario guiarse por los valores de responsabilidad, justicia y solidaridad:
- Sexo responsable. Las relaciones deben ser libres y conscientemente aceptadas.
- Justicia y sexo. La justicia tiene que ver con el respeto a los demás. Resulta injusta la actuación de una persona que se aprovecha de otra para tener satisfacción sexual, por ejemplo, engañándola.
- Solidaridad y sexo. La sexualidad humana está orientada al establecimiento de fuertes vínculos afectivos entre los seres humanos y a la procreación.18. LA FAMILIALa familia es el núcleo de la sociedad. Han aparecido nuevas formas:
- Familias monoparentales, en las cuales los hijos viven sólo con uno de los padres. Puede deberse a una separación, divorcio, al fallecimiento de uno de los dos o a la decisión de una persona sola de tener o adoptar hijos.
- Familias reconstituidas tras un divorcio o separación, en las que pueden convivir hijos de distintas parejas.19. URBANIDADLa urbanidad es el conjunto de comportamientos respetuosos hacia los derechos de los demás ciudadanos y hacia su bienestar. Por urbanidad, no hacemos nuestras necesidades fisiológicas en la calle, procuramos evitar conductas groseras, ruidosas, dejamos la basura en los contenedores en vez de tirarla a la calle, o seguimos unas normas al comer, para no provocar repugnancia.20. EL TRABAJOSe entiende por trabajo el esfuerzo necesario para producir algún bien.Todos tenemos el deber de trabajar. El que pudiendo trabajar no lo hace se está aprovechando del trabajo de los demás. Pero, además de un deber, el trabajo es un derecho. Los seres humanos necesitamos ganarnos la vida trabajando.21. LA ESCUELALos adultos van a trabajar, y los niños y los jóvenes también. La escuela es el lugar de trabajo de la gente joven. Estos últimos podrían replicar que no se les paga un sueldo, pero esto no es verdad. Todos los ciudadanos se comprometen a pagar a cada estudiante de enseñanza secundaria 4.000 euros al año. Lo que ocurre es que no se lo pagan en dinero sino en clases, profesores, libros.22. LA GLOBALIZACIÓNEs el proceso, fundamentalmente económico, que consiste en la creciente integración de las economías nacionales en un mercado mundial. Genera riqueza, pero también da lugar a profundas desigualdades.23. LA DEMOCRACIASe llama democracia a la participación del pueblo en las tareas de gobierno. Es la forma política más eficaz para realizar el proyecto ético común de alcanzar un mundo más justo.24. CIUDADANOS Y POLÍTICOSLos protagonistas de la democracia somos los ciudadanos. Los políticos son profesionales a los que contratamos para que trabajen por el bien común. Si no lo hacen bien, podemos cambiarlos. Los ciudadanos tenemos la obligación de indicar a los políticos lo que queremos y vigilar para que hagan bien su trabajo.25. LA DEMAGOGIAEs la estrategia política de ciertos líderes que, para satisfacer sus propios intereses, buscan atraerse a la opinión popular mediante halagos, falsedades y exaltando los ánimos, en lugar de usar argumentos racionales. La manipulación que pretende la demagogia será más difícil de lograr cuanto mayor sea la formación y cultura de los ciudadanos.Extractado de «Educación para la Ciudadanía. ESO», de la editorial SM
Gustavo Bueno El mito de la felicidad Autoayuda para desengaño de quienes buscan ser felices Ediciones B, Barcelona 2005 150×230 mm, 394 páginas, ISBN 84-666-2063-X Primera edición: abril 2005 [en las librerías el 23 de abril] «El mito de la felicidad.» «La filosofía de la felicidad es una cáscara vacía cuando la felicidad se ha separado de los contenidos metafísicos que le dieron origen. Y a esta confusión contribuyen los abundantes libros, que arrojan sucesivamente al mercado las editoriales, titulados filosofía de la felicidad, escritos generalmente por profesores de filosofía que meten en el mismo saco, con objeto de llenar el cupo de páginas concedidas, una exposición de Epicuro y una de Aristóteles, a Santo Tomás y a Bertrand Russell, como si todos ellos fueran respuestas alternativas a una misma cuestión previa y exenta: la Idea de la Felicidad humana.» Con estos presupuestos y desde una perspectiva no exenta de polémica, el filósofo Gustavo Bueno, creador del sistema del «materialismo filosófico» y autor de obras tan conocidas como El mito de la Izquierda, aborda en esta obra el análisis del estado de ánimo más anhelado a lo largo de la historia de la humanidad. Noticias, reseñas, críticas y comentarios sobre este libro• ¿Es la felicidad un mito necesario?, El País, Babelia, 7 julio 2001 • Gustavo Bueno revisa en un libro el mito de la felicidad, La Voz de Asturias, 27 abril 2005 • Bueno: «Los libros de autoayuda son para débiles mentales», El Periódico, 29 abril 2005 • Rubén Espiniella, «Don't worry, be happy!», El Comercio, 4 mayo 2005 • Sobre la felicidad no se puede fundar una ética, como muchos hoy pretenden / LNE / 8 mayo 2005 • ¿Es esencial buscar la felicidad?, Silverio Sánchez Corredera, El Catoblepas 41:24 • José Ignacio Gracia Noriega / Desmontando mitos / LNE / 29-30 octubre 2005 • Francisco Palacios / La felicidad canalla / LNE / 14 noviembre 2005 |
Gabriel Albiac: “Nunca aprecié la estética de las folklóricas del franquismo”
Escrito por Luis Margol el 17 Octubre, 2007 a las 23:43 Gabriel Albiac es uno de los pensadores españoles más conocidos por el gran público gracias a sus comentarios en diversos medios de comunicación (Cope y La Razón). Este ex marxista de formación francesa combina la labor docente en la Universidad, donde imparte entre otros un curso de doctorado sobre la formación del concepto de libertad en la Revolución Francesa, con la producción académica (su último libro es una edición de la Ética de Spinoza).Luis Margol: En tus comentarios políticos sueles mezclar la indignación moral con un tono a menudo escéptico. ¿Desconfías, eres pesimista, o simplemente realista? Gabriel Albiac: Por pedante que pueda parecer, trato de ajustarme a la norma spinozana en filosofía: “Humanas actiones non ridere, non luguere, neque detestari, sed intelligere”. Entender, tan sólo. Cualquier otra pretensión me resultaría, hoy y a mis años, obscena.Repasando tu trayectoria, uno tiene la impresión de que a lo largo de tu vida has defendido cosas muy distintas. ¿O eres de los que piensa que siempre defendió lo mismo, aunque a veces en lugares equivocados? La norma, el “intelligere”, a la que me refería antes, ha sido lo único permanente en mi vida. Con seguridad, me he equivocado en muchas cosas. Pero siempre lo hice desde una apuesta de rigor extremo. A veces, esas apuestas proporcionan las más majestuosas bofetadas. Vale la pena arriesgar.¿Dónde te pilló Mayo del 68? En primero de Facultad, en la Complutense de Madrid. Fue deslumbrante. Literalmente.¿Qué deberíamos aprender de las revoluciones fracasadas del siglo XX? Que “revolución” es, desde el Decreto de Floréal del año II (1794), el nombre laico de “religión”.¿Cuáles son los mayores peligros a que se enfrenta Occidente en la actualidad?La cuarta guerra mundial (la fría fue la tercera), bajo la forma de una guerra de religión, ya iniciada por el Islam y a la que sólo USA parece dispuesto a hacer frente.Fuiste uno de los pocos que en los ochenta y noventa opinaba sobre la homosexualidad, desde fuera pero aplicando un punto de vista cercano y ciertamente libertario. Sin embargo, en los últimos tiempos la izquierda oficial te ha colgado el sambenito de homófobo –también el de racista-. ¿A qué achacas esta hostilidad? Al analfabetismo. Basta leer mis libros –en particular, “Caja de muñecas” de 1994– para constatar mi ortodoxo lacanismo: “il n’ya pas de rapport sexuel” y, por consiguiente, cualquier identificación en términos de sexo es inconsistente.¿Qué te parece la deriva comunitarista, separatista y al mismo tiempo intervencionista del establishment gay español liderado por Zerolo?Lacan decía que un psicótico no es un tipo que se cree Napoleón; que es un tipo que se cree él mismo. Sólo el psicótico posee identidad blindada. ¿Has visto alguna vez un desfile del Orgullo Gay? Si es así, ¿qué te parece? Hortera. Nunca aprecié la estética de las folklóricas del franquismo. Lola Flores me producía náuseas. ¿Por qué no quieres que tus hijas reciban Educación para la Ciudadanía? Porque un Estado que adoctrina es un Estado totalitario. Mis hijas viven en una biblioteca. No necesitan lecciones de analfabetos. A pesar de no ser creyente, te caracterizas por defender intensamente a la Iglesia de los ataques que recibe por parte del poder político. ¿Piensas que el Gobierno persigue a los católicos? Mantengo la tesis más radical de Saint-Just acerca de lo que a todo Estado –aun al Estado revolucionario en guerra de 1794 al cual él se refiere– le está por completo vetado: la interferencia en la esfera privada.¿Es malo el Islam?Es rigurosamente excluyente. Basta leer El Corán –lectura hoy imprescindible– para constatar cuál es el destino que reserva a mujeres, apóstatas e infieles. Si alguien está dispuesto a aceptar gozosamente ese destino de aniquilación, allá él. No puedo dejar de pedirte unas recomendaciones que seguro serán muy útiles a nuestros lectores. ¿Qué obras literarias, cinematográficas y por supuesto musicales, desconocidas para la mayoría convendría descubrir o rescatar para combatir, o al menos entender, la desorientación y la confusión reinantes en nuestra sociedad? Libros. Nada desconocidos, y sólo de filosofía.Platón, para empezar; y sobre todo el “Fedro”. La “Ética nicomaquea” de Aristóteles. Y los fragmentos de Epicuro, junto al De rerum natura lucreciano. De Etienne de La Boétie: “La servidumbre voluntaria” (va a salir, al fin, una buena traducción en Trotta). Maquiavelo y Spinoza, siempre y a todas horas. Y un poquito de Saint-Just. Los tres últimos siglos pueden ser eludidos: literatura menor. Cine.Todo John Ford. Todo Tod Browning (los harapos que quedan de una obra enorme). Los “ríos” de Hawks. Casablanca de Curtiz. Cualquier cosa muda en la que aparezca Louise Brooks. Ava Gardner en “The Killers”.De lo más reciente, sólo alguna cosa extraña: “The Phantom of the Paradise” de De Palma o “Romeo is bleeding”Y, pese a todos los pesares, el insufriblemente inteligente Jean-Luc Godard. Música.Sólo Monterverdi y Rolling-Stones, últimamente.Y para terminar un pequeño ejercicio de memoria, ¿qué rincones parisinos recomendarías para pasar una tarde de reflexión, lectura, o seducción? Están el uno al lado del otro: El Pont des Arts y la Biblioteca Mazarine, en el ala izquierda de la Académie.“Hay un pulso político al Gobierno e incluso hoy hay una intervención urgente del PP en el Congreso para pedir que retire la asignatura, como si nos fuera la vida en ello”, declaró a los medios el autor de Aprender a convivir, quien también considera que “no hay ninguna justificación” para la oposición frontal de los obispos. “Con todo este asunto, la asignatura está destruida y ahora es el momento de pedir cuentas y aclarar de quién ha sido la culpa”, afirmó Marina, que defiende a capa y espada la necesidad de implantar este tipo de enseñanzas.
“Es absolutamente imprescindible, sólo tienes que mirar cómo está la calle y cómo se comportan los chicos: droga, violencia, fracaso escolar, falta de civismo, decepción y desinterés por la cosa pública…”, explica. Según este filósofo, no es aceptable la sospecha de que “cada gobierno inculcará su propia moral en Educación para la Ciudadanía”, ya que “hay una serie de valores universales, como la Declaración de loa Derechos Humanos y la Constitución, que el Estado tiene la obligación de fomentar y transmitir”._________________________________________________________________________________________________________________________________Lo que podemos ver, en resumen, es que de facto, el tema de EpC se ha ido llevando ( por las jerarquías católicas y del Partido Socialista ) a un terreno prácticamente dominado por la ya vieja polémica entre Religión(católica)y Etica ( laica , pero un laicisimo impregnado de krausismo, el sistema filosófico que está en gran parte presente en la génesis de la obsesiva posisicón del PSOE respecto de su asignatura estrella de la nueva Ley de Educación, la patéticamente célebre Educación para la Ciudadanía Democrática)VER EL DEBATE (26 de marzo 2008)EN TV SOBRE EL LIBRO EL PAPEL DE LA FILOSOFIA EN EL CONJUNTO DEL SABER CON LA PARTICIPACIÓN DE GUSTAVO BUENO MARTINEZ , TOMÁS GARCÍA Y MARCELINO SUAREZ Algunas claves para comprender esto que comento las podemos buscar en los libros El Mito de la Cultura y en El Mito de la Izquierda de Gustavo Bueno y en algunos artículos de la revista El Catoblepas sobre el Krausismo y su vinculación ideológica (de interés esencial consultar los análisis de dicho sistema y su impacto educativo político en la web del Proyecto de Filosofía en Español) con el Gobierno de Zapatero y su plataforma ideológico política vinculada por cierto con esa Idea de una Alianza de Civilizaciones , nebulosa pero retóricamente muy beneficiosa cara al electorado ingenuo o dócil ante semejante engendro demagógico


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